jueves, 3 de junio de 2010

Pollo al vino a la Julia




He sido admiradora de Julia Child desde hace mucho tiempo. De hecho, dos de los últimos regalos que me hizo mi papá fueron un par de libros de ella; esto fue alrededor de 1983 y lo que me llamaba la atención de sus recetas era que establecía un puente entre la cocina francesa, y el público que no sabía francés y para quien esta parecía inabordable. Como se ha dicho cientos de veces, puso todo ese conocimiento al alcance de un gran número de personas. Me pareció apasionante.

Con el pasar de los años la cocina ha evolucionado y se ha transformado enormemente. La metodología francesa sigue siendo punto de partida obligado para entender muchos, si no todos los procedimientos culinarios, pero la forma de hacer las cosas también se ha simplificado para ahorrar tiempo. Hay muchas recetas de Julia Child que aunque perfectas, resultan excesivamente laboriosas y por tanto eternas de preparar. Se me viene a la mente por ejemplo la del Boeuf Bourguignon, o carne al vino tinto, que parece que no terminara nunca. Se justifica el tiempo que se emplea en prepararla? Definitivamente. Es del otro mundo. Pero no es para todos.

El pollo al vino tinto o Coq au vin de Julia, en cambio, me parece mucho más manejable. Hice unas adaptaciones muy ligeras, tales como omitir la mantequilla al freír la tocineta y el paso de conservar las cebollas en caldo después de dorarlas. Toma tiempo, pero hay menos pasos involucrados que en el de la carne. De hecho, el tiempo de cocción de esta receta es más corto que la de otras y el resultado es fuera de serie. Es un plato importante, como diría un amigo nuestro. Y es perfecto para los papás, ahora que estamos empezando a pensar en esa fecha.

Pollo al vino tinto (Coq au vin)

Ingredientes:

Un trozo de tocineta (bacon) de 3-4 onzas (85 - 113 gramos)
un pollo de 2 1/2 a 3 libras, despresado
1/2 cucharadita de sal
1/8 cucharadita de pimienta
1/4 taza de cognac
3 tazas de vino tinto tal como Burgundy, Beaujolais, Cotes du Rhone o Chianti
1-2 tazas de caldo de pollo o carne
1/2 cucharada de pasta de tomate
2 dientes de ajo machacados
1/4 cucharadita de tomillo
1 hoja de laurel
12-24 cebollitas francesas (pearl onion) peladas (se consiguen congeladas)
1/2 libra de champiñones sofritos
sal y pimienta
3 cucharadas de harina
2 cucharadas de mantequilla blanda
tallos de perejil para adornar (opcional)

Preparación:

  1. Ponga a hervir unas 4 tazas de agua y cocine las cebollas durante 3 minutos, saque del agua y deje a un lado. Corte la tocineta en tiras de 1/4 de ancho x 1 pulgada de largo (aprox. 1/2 x 2 cms). Cocine en agua hirviendo durante 5 minutos para que pierda algo de sal. Seque con toallas de papel.
  2. Dore la tocineta lentamente en una olla en la que pueda preparar el pollo, sin dejarla tostar. Retire de la sartén y deje a un lado. (Julia Child sugiere dorar la tocineta con mantequilla, pero yo la omito).
  3. Seque bien el pollo. Dore en la grasa de la tocineta, por tandas. Sazone con sal y pimienta. Cuando todo el pollo esté dorado, devuelva la tocineta a la olla. Tape y cocine a fuego medio-bajo durante 10 minutos, dando vuelta al pollo una sola vez.
  4. Destape la olla y vierta el cognac en la olla. Aleje la cara de la olla y encienda fuego al cognac, moviendo la olla durante varios segundos hasta que se apaguen las llamas.
  5. Adicione el vino. Agregue suficiente caldo para cubrir el pollo. Adicione la pasta de tomate, el ajo, y las hierbas. Haga hervir, tape, reduzca el fuego a bajo y cocine durante 25-30 minutos, o hasta que el pollo esté cocinado, y los jugos salgan transparentes, no rojizos cuando se inserta un tenedor en la carne. Saque el pollo a un plato y mantenga caliente.
  6. Mientras el pollo se cocina, prepare las cebollas, dorándolas en mantequilla durante aproximadamente 10 minutos. Agregue los champiñones y sofría, sazonando ligeramente con sal y pimienta. Deje a un lado.
  7. Después de sacar el pollo de la olla, aumente el calor y deje hervir la salsa, destapada, hasta que se reduzca a aproximadamente 2 1/4 tazas. Ajuste la sazón, retire del fuego y saque la hoja de laurel.
  8. Combine la mantequilla blanda y la harina hasta obtener una pasta blanda o beurre manié. Agregue la pasta a la salsa batiendo constantemente con un batidor de alambre para que no se formen grumos y luego hierva durante un par de minutos para que la salsa espese.
  9. Regrese el pollo a la olla y vierta los champiñones y cebollitas alrededor y bañe todo con la salsa.
  10. Si no va a servir inmediatamente, antes de hacerlo haga hervir nuevamente, bañando el pollo con la salsa. Deje que el pollo caliente bien.
  11. Sirva en la olla, si esta se presta para pasar a la mesa, o disponga en una bandeja honda, y decore con tallos de perejil.
Rinde 4 - 6 porciones.




El complemento clásico del pollo al vino son papas con mantequilla y perejil, y arvejas cocinadas, pero de todas maneras, que no falten el buen vino y la buena compañia!


Adaptada de la receta que aparece en "Mastering the Art of French Cooking" de Julia Child.

jueves, 27 de mayo de 2010

Tarta con "a"


Quienes visitan o consultan este blog/website se habrán dado cuenta de que resolví usar la palabra cake, en inglés, para referirme a ese producto redondo o cuadrado que se prepara en un molde y se come para el cumpleaños. Tomé esa decisión después de tener un intercambio con mis amigas hispanas del Club de lectura al que pertenezco.

No sé dónde comenzó la conversación, pero acabamos hablando de lo que yo toda mi vida he conocido como ponqué. Yo no pertenezco a la generación de las "tortas" de cumpleaños, sino a la de los ponqués. Ya me fuí así. A estas horas de la vida no voy a cambiar una palabra por la otra. De todas maneras, ellas no entendían a qué me estaba refiriendo. Unas son argentinas y las otras mejicanas y después de ver la cara que pusieron al oír la palabra tuve que explicarles que el término originalmente provenía del nombre pound cake o ponqué de libra en inglés, que como muchas otras palabras acaban siendo de uso común y algunas veces como esta, hasta son incluidas en el diccionario.

Todas se rieron a carcajadas y les pareció lo más original del mundo. Ellas hablan de tortas, pasteles, bizcochos y hasta queques, nombres que a nosotros también nos resultan completamente foráneos. Así llegué a escoger la denominación de cake, que aunque no es español, es perfectamente clara; para mí, la diferenciaba completamente de la palabra tarta, otra cosa completamente distinta.

Pero al encontrar esta receta se complicó de nuevo el tema de la nomenclatura porque es una tarta, con "a". Las tartas en inglés y en francés son una preparación de masa o pasta con algún relleno, bien sea de frutas o chocolate, o crema, etc. En este caso, se trata de una tarta, pero sin "cáscara" o pasta. Es una tarta disfrazada de ponqué, pero sin harina. O algo así. Juzguen ustedes. De todas maneras, es una receta para chocohólicos, de sabor muy intenso y con una combinación de texturas increíble. Las instrucciones son largas, pero creánme que vale la pena el esfuerzo.

Tarta de chocolate sin harina

Ingredientes:

Aceite de cocina para engrasar la lata
6 huevos (10.5 oz/298 g) (4 enteros y 2 solamente la yema) a temperatura ambiente
1 taza (7 oz/198 g) de azúcar
16 onzas (454 g) de chocolate semiamargo
1 cucharadita (3 g ) de cremor tártaro
1 cucharadita (5 ml) de extracto de vainilla de buenacalidad
1/8 cucharadita (una pizca) de sal
¼ taza (2 oz/56 g) de mantequilla, derretida
1/3 taza (79 ml) de crema espesa

  1. Disponga una rejilla del horno en el tercio inferior de este y precaliente el horno a 375° F/191° C). Ponga un recipiente vacío en el congelador, junto con las aspas de la batidora, para usar más tarde.
  2. Engrase un molde redondo de cake de 9 x 2 (23 x 5 cm) con aceite de cocina, usando una brocha de pastelería. Ponga un redondel de papel antiadherente en el fondo del molde y engrase el papel.
  3. Ponga los 4 huevos enteros y las dos yemas de huevo en el recipiente de la batidora eléctrica y bata hasta que se integren completamente. Pase los huevos por un colador. Agregue el azúcar y bata a velocidad media durante 10 minutos.
  4. Ponga el chocolate en un recipiente de vidrio grande y derrítalo en el horno microondas, poco a poco revisando para que no se queme, o al baño de María.
  5. Agregue el cremor tártaro, la vainilla, la sal y la mantequilla a la mezcla de huevos y bata durante algunos segundos para mezclar.
  6. Vierta una pequeña cantidad del chocolate derretido dentro de la mezcla de huevos y doble con cuidado con una cuchara grande o espátula. Repita esta operación agregando el chocolate poco a poco hasta que todo esté integrado.
  7. En el recipiente que estaba enfriando, bata la crema de leche hasta que se formen picos suaves. Bata durante unos instantes más allá de este punto. Agregue aproximadamente una cuarta parte de la crema a la masa y bata para hacerla más liviana. Luego agregue el resto de la crema a la masa, doblando con cuidado. Vierta la masa en el molde engrasado.
  8. Hierva aproximadamente 3 tazas de agua en una olla en la estufa. Ponga el molde en una lata honda y vierta el agua hirviendo en esta lata para cocinar la tarta al baño de María en el horno. Cierre la puerta del horno y hornee la tarta destapada al baño de María durante 45 minutos; asegúrese de que esté completamente cocinada, insertando un palillo en el centro que debe salir limpio cuando la tarta esté lista. Debe sentirse firme al tacto.
  9. Deje enfriar en el molde sobre una rejilla durante 1 hora. Cuando esté completamente fría, tape con papel plástico y enfríe en la nevera durante 4 horas.
  10. Para desmoldar, pase un cuchillo por el borde interior del molde. Caliente la parte de abajo del molde durante 10 segundos e invierta la tarta sobre una bandeja. Decore con azúcar pulverizada.



Adaptada del libro "Bakewise" de Shirley O. Corriher


jueves, 20 de mayo de 2010

Pedaleando ... (Palitos de hojaldre)

Uno nunca está preparado para afrontar los problemas de salud de las personas a las que quiere mucho, y la impotencia ante esas situaciones siempre es un golpe duro para todos. Esta semana estamos enfocando nuestras energías en la pronta recuperación de mi cuñado, o “el Negro”, como lo conoce cariñosamente medio mundo. A distancia estamos haciendo mucha fuerza para que todo salga bien y para que se llene de energía para el futuro. No veo el momento de verlo comer una tanda de galletas de mi horno de las que esconde para que nadie se las robe…. Ánimo Negro!

Al mismo tiempo estoy empacando maletas para viajar a Boston con Silvia a celebrar el grado de Verónica. Todos nos sentimos muy emocionados y orgullosos de su logro enorme, y admirados por la persistencia con que ha perseguido sus sueños. Ya vendrá el momento de celebrar todos juntos.

Para la entrada de hoy resolví ilustrar la forma en que se preparan los palitos de queso de hojaldre que todos hemos probado y que tienen la apariencia de ser elaboradísimos. No solo son fáciles de hacer, sino que como el resto de las recetas de hojaldre, resulta fascinante verlos transformarse en algo tridimensional y crocante.

Palitos de Hojaldre con queso

Ingredientes:

½ paquete de masa de hojaldre congelado de 1 libra
1 huevo ligeramente batido
1 cucharada de agua
1/3 taza de queso Parmesano rallado
¼ cucharadita de sal gruesa o kosher
½ cucharadita de semillas de amapola
½ cucharadita de pimienta de Cayena (o al gusto)

Preparación:

1. Precaliente el horno a 400° F. Forre dos latas con papel antiadherente (parchment). Descongele la masa de hojaldre durante el tiempo recomendado en las instrucciones, hasta que se pueda amasar pero esté firme.



2. Agregue el agua al huevo para formar un barniz de huevo.

3. Enharine ligeramente el mesón de la cocina o su superficie de trabajo y coloque la masa de hojaldre sobre la harina. Amase con un rodillo hasta obtener un cuadrado de aproximadamente 14 pulgadas (35.5 cms).

4. Con una brocha de pastelería, esparza una capa delgada de barniz de huevo sobre la mitad inferior del rectángulo. Sobre la otra mitad, esparza ¼ taza de queso Parmesano y la sal.



5. Doble la mitad inferior sobre la mitad superior, sellando la masa presionando con las manos.



6. Corte el rectángulo restante por la mitad. Barnice nuevamente con huevo y agregue la pimienta Cayena a una de las mitades, y semillas de amapola a la otra mitad.

7. Corte en tiras de aproximadamente ½ pulgada/1 centímetro, hasta obtener 12 tiras y luego corte estas tiras en dos en sentido vertical para obtener 24 tiras.



8. Sostenga cada tira con las dos manos, una punta en cada mano, y enrosque las tiras hasta que adquieran una forma cilíndrica.



9. Póngalas en la lata, presionando las puntas ligeramente para fijarlas al papel. Continúe con las demás, dejando una distancia de 1 pulgada/2 centímetros entre ellas.




Lleve las latas en la nevera durante aproximadamente 15 minutos para que la pasta recupere su textura.

10. Luego lleve al horno, una lata a la vez durante 12-14 minutos y rote las latas a mitad de la cocción para que se doren de manera uniforme. Pase a una rejilla y deje enfriar completamente, si es que es capaz de esperar!



Puede preparar variaciones de estos palitos de sal o de dulce, a su gusto. Cuando vaya a servirlos como acompañamiento de cocteles, puede aumentar la cantidad de picante. Use paprika, orégano, o la combinación de hierbas secas que desee o la versión dulce muy popular de azúcar con canela.

Que tengamos una buena semana!

jueves, 13 de mayo de 2010

Pesto de albahaca


Mi primera referencia del pesto no fue positiva. Durante muchos años frecuentamos con mis papás un restaurante italiano en Bogotá, llamado “Giuseppe Verdi”, que tenía la mejor lasagna que he comido en mi vida. Ibamos muchos viernes y varios domingos, y aunque me costaba trabajo pensar en ordenar algo diferente a la lasagna, un día me llamó la atención la pasta verde que servían en muchas mesas, y que obviamente era al pesto, pero desistí inmediatamente de pedirla porque alguien en mi familia dijo que era “muy pesada”, o sea, difícil de digerir, y estaba repleta de ajo, así que con dos bocados ya era suficiente para sentirse satisfecho o aburrido de comerla.

Talvez por la circunstancia desafortunada de que alguien en mi casa no digería el pesto, no pude disfrutarlo todos esos años, pero creánme que he tratado de compensar esa pérdida de tiempo. Hoy día la comemos con mucha frecuencia en la casa y Verónica se llevaba porciones empacadas para la universidad para congelarlo y consentirse de vez en cuando. Cada vez que la como, vuelvo a sentirme sorprendida de que una mezcla de ingredientes tan sencilla produzca un resultado tan maravilloso!

Creo además que los ingredientes que tenemos a nuestra disposición en todas partes del mundo también han evolucionado tremendamente desde esa época y casi podría asegurar que la frescura de la albahaca, de los piñones y de los aceites de oliva que se pueden adquirir hoy, no tiene nada que ver con lo que había en los mercados hace unos años.

Además, los días más cálidos de la primavera empiezan a traer hierbas frescas estupendas, entre ellas la albahaca, y hay que aprovecharlas.




Pesto de albahaca

Ingredientes:

25-30 hojas de albahaca
½ taza baja (o sea, un poquito menos de ½ taza) de aceite de oliva extra virgen
1-2 dientes de ajo
1/3 taza de piñones (Ver Glosario)
1 1/2 taza de queso parmesano recién rallado
Sal al gusto

Preparación:

1. Ponga las hojas de albahaca dentro de un procesador de alimentos junto con el aceite de oliva, los piñones, el ajo y una pizca de sal. Procese brevemente a velocidad media.



2. Agregue el queso rallado y procese nuevamente. Raspe los bordes del procesador para asegurarse de que queden bien mezclados.




Rinde 1 ½ tazas.





Puede hacer el doble de la receta y congelarla por porciones empacada al vacío. El pesto se conserva perfectamente congelado y así podrá disfrutarlo en cualquier momento.

Esta vez preparamos unos spaguettis integrales con el pesto, adicionando aproximadamente ½ taza de pesto a 1 libra de pasta, y complementando con unos tomates cherry. No se necesita nada más para lograr un plato perfecto.



Una vez más, jueguen con el pesto y gócenlo acompañado de verduras asadas tales como espárragos o zucchini, en sándwiches fríos o paninis, con pollo, huevos, gnocchi, etc.

Prometo más recetas con pesto, pero por ahora, buen provecho!

jueves, 6 de mayo de 2010

Para las mamás


El próximo domingo es el día de la madre; en mi familia hemos resuelto celebrarlo siempre en la casa, por varias razones, pero especialmente porque nuestros horarios de fin de semana son un poco laxos, por decir lo menos. Además, y no quiero hacer sentir mal a nadie, normalmente cocinan el padre de esta casa y los otros papás que nos acompañen. Al fin y al cabo, es un día para consentirnos!

Quise aprovechar la fecha para introducir la sección de menús que les había prometido con el lanzamiento de la página y que por hoy y mientras soluciono problemas técnicos, voy a acomodar en este espacio. A continuación ofrezco entonces unas propuestas de menús utilizando las recetas que están en el archivo de Qlinaria hasta este momento; espero que estas sugerencias les sirvan de guía, pero también espero que ajusten los menús de acuerdo con su gusto y disponibilidad de tiempo.



Menú No. 1

Antipasto de apio y aceitunas con queso
Salmón asado y lentejas
Arroz blanco
Mousse de limón verde/Soufflé de duraznos secos



Menú No. 2

Hongos marinados
Langostinos en leche de coco
Arroz con almendras
Ensalada tropical de aguacate
Fresas gratinadas


Menú No. 3

Sopa de puerros y espinaca
Pollo Marbella
Arroz con ajonjolí/arroz blanco
Ensalada picada
Pavé Ye Ye Ye



Menú No. 4

Berenjenas asadas
Costillas de Silvia
Papas dos veces al horno/Papas al limón
Ensalada de rúgula con fresas y limón
Cupcakes rojos/Crocante de fresa y ruibarbo



A las mamás, espero que las traten muy bien; lo merecen.

jueves, 29 de abril de 2010

Frittata en tiempos de muffin


Una de las pocas series de televisión que veo con mucha frecuencia es Grey's Anatomy (o "La Anatomía de Grey" en español); en estos días me ha venido a la mente varias veces la imagen de Izzie, esta médica rubia divina cuyo novio se muere después de un episodio muy intenso, y quien decide que la única forma de sobrellevar la pena es hornear muffins y más muffins y más muffins. No sé si sus amigos trataron de sacarla de la depresión porque estaban preocupados por ella o porque no querían ver un muffin más en su vida.

He tenido varias semanas que se podrían clasificar como de muffin, pero no he sucumbido a la tentación de hacer repostería en forma permanente; aunque estoy de acuerdo con Izzie en que es una actividad altamente terapéutica, no creo que tenga tanto éxito como ella en deshacerme de los productos.

Estoy segura que todo el mundo pasa por estas etapas de falta de inspiración, que son graves cuando uno tiene que poner comida sobre la mesa todas las noches. Por eso pensé en la frittata. Ya le había dedicado algunas líneas y una receta hace algunas semanas (Frittata de sobras de pasta) y considero que es un salvavidas perfecto para estos episodios ocasionales de parálisis creativa; además, tiene la ventaja de que puede armarse al gusto, con lo que se tenga disponible. Esto no la convierte en una ciudadana de segunda, sino todo lo contrario, siempre es deliciosa porque es una comida fresca, preparada al momento y con muy poco esfuerzo:

Frittata de queso Fontina, tomillo y champiñones

Ingredientes:

2 cucharadas de aceite de oliva
sal y pimienta al gusto
1 diente de ajo picado
8 huevos
3 cucharadas de queso parmesano rallado
3 onzas (1/2 taza/85 gramos) de queso Fontina
8 onzas (226 gramos) de champiñones tajados
2 cucharaditas de tomillo fresco picado o 3/4 cucharadita tomillo seco


Preparación:

1. Precaliente el horno a 400 grados F.

2. Caliente el aceite a fuego medio en una sartén de aproximadamente 10 pulgadas (25 cm) de diámetro que pueda ir al horno (Ver nota); agregue los champiñones y cocine hasta que doren ligeramente, unos 6 minutos. Reduzca el calor a bajo, adicione el ajo y el tomillo y cocine aproximadamente 1 minuto para integrar los sabores.






2. Mientras tanto, bata los huevos junto con el queso parmesano y el queso Fontina y sal y pimienta al gusto.






3. Agite la sartén para que la mezcla de champiñones se distribuya uniformemente sobre la superficie y agregue los huevos. Deje cocinar la frittata sin moverla hasta que los bordes empiecen a endurecer, aproximadamente 1 minuto.





4. Pase la sartén al horno y cocine hasta que los huevos se vean esponjados y cuajados, unos 10- 12 minutos.





Deslice o invierta sobre un plato, corte en tajadas y sirva.






Rinde 4 porciones.

Nota: Si usted no tiene un sartén con manija metálica que pueda ir al horno, cocine la frittata en la estufa primero por un lado, luego volteándola sobre un plato y deslizándola nuevamente dentro de la sartén para cocinar el otro lado.


Como siempre, los invito a crear sus propias combinaciones, pero señalo algunas posibilidades:

- Salmón ahumado, cebolla y eneldo
- Jamón, y espárragos
- Papa cocida y pimentón rojo
- Jamón y cebolla caramelizada
- Espárragos, espinaca y queso feta
- Calabacín, queso de cabra y cebolla blanca
- Tomate y queso de cabra
- Tomate, pimentón verde y cebolla

Varíe los ingredientes del relleno, las hierbas y los quesos que acompañan al Parmesano a su gusto, y disfrute!


Claro que también hay muffins de sal.....






miércoles, 21 de abril de 2010

fresa + ruibarbo = primavera


En otra entrada les hablé de lo feliz que estaba porque habían empezado a aparecer flores en todas partes, que es la señal de que llegó la primavera con todas sus delicias.Digo esto porque en el caso de muchos productos vegetales, pero especialmente de las frutas, el cambio de estación significa que se da una renovación en los mercados y que vamos a dejar de ver permanentemente las 20 variedades de manzana, que es prácticamente la única fruta que está disponible en abundancia en el invierno y que a estas alturas del año ya no provoca.

Aunque gracias a las tecnologías de almacenamiento y transporte hay muchos ingredientes que se consiguen todo el año, no hay comparación en calidad ni en precio con los de la época en que están en cosecha.

Esta introducción tan larga para poder llegar a decirles que estoy PRIVADA (feliz) de que llegó la cosecha de fresas y ruibarbo. Ya había comprado una cajita de fresas para entrar en ambiente, pero todavía no estaban tan arómaticas ni con tanto sabor. Pero esta segunda tanda estaba espectacular. Y el ruibarbo ni hablar. Así que resolví aprovechar para preparar este postre que estoy segura les va a encantar.

Este crocante combina los dos ingredientes, uno dulce y otro ácido que al cocinarse producen una mezcla de jugos pegajosa y exquisita. A esto se le suma un crocante preparado con avena y azúcar morena que uno se podría comer a cucharadas, más aún cuando está tibio. Y para redondear el daño: una cucharada de helado de vainilla.... qué más se puede pedir?

Crocante de fresa y ruibarbo

Ingredientes:

Relleno:
2 libras de ruibarbo lavado y cortado en rebanadas de aproximadamente 1/2 pulgada (1 centímetro)
1 libra de fresas sin tallo, cortadas en cuatro
1 1/4 tazas de azúcar granulada
3 cucharadas de fécula de maíz
2 cucharaditas de jugo de limón
1 cucharadita de extracto de vainilla

Crocante:
4 onzas (114 gramos) de mantequilla blanda
1 1/2 tazas de azúcar morena
1 1/2 tazas de harina
1 1/4 de taza de hojuelas de avena
3 cucharadas de aceite canola
1 1/2 cucharaditas de canela en polvo
3/4 cucharadita de sal

Preparación:

Para el relleno:

1. Precaliente el horno a 375 grados F.

2. Vierta el ruibarbo en un recipiente y agregue 3/4 taza de azúcar; deje reposar durante unos 15 minutos, revolviendo de vez en cuando. Ponga las fresas en otro recipiente con la 1/2 taza de azúcar restante y deje reposar durante 10 minutos, revolviendo ocasionalmente.

3. Con la ayuda de una cucharada con huecos, saque el ruibarbo del recipiente y páselo al de las fresas, sin agregar el líquido que haya soltado el ruibarbo. Agregue la fécula de maíz, el jugo de limón y la vainilla e incorpore todo bien. Pase la mezcla a un molde refractario suficientemente grande (9 x 13 pulgadas / 22 x 33 cms.)




Para hacer el crocante:

1. Combine todos los ingredientes en un recipiente mediano.



Utilizando la punta de los dedos, mezcle los ingredientes, hasta que se formen terrones grandes.




2. Rocíe el crocante de manera uniforme sobre el relleno de fresas y ruibarbo y cocine durante aproximadamente 30 minutos, o hasta que dore; (si ve que está dorando muy rápido, ponga un cuadrado de papel aluminio encima del crocante para evitar que se queme.

3. Reduzca la temperatura a 325 grados y cocine durante unos 30 minutos más o hasta que el relleno esté hirviendo y el crocante esté dorado.




Deje reposar durante 10 - 20 minutos antes de servir.





Sirva acompañado de un buen helado de vainilla.

Rinde: 6-8 porciones

Adaptada de la revista Food and Wine - Mayo 2006.

Como verán, la cantidad de crocante de esta receta es muy generosa y por eso es que el postre es tan popular. Si lo desean, pueden reducir las proporciones de los ingredientes para obtener una menor cantidad, con la privación que ello implica....

Igualmente pueden reducir la cantidad de azúcar a su gusto, y dependiendo de la acidez tanto del ruibarbo como de la fresa.

Para terminar, declaro oficialmente la iniciación de la temporada de fresas y ruibarbo, así que tengan paciencia. Ya vendrán otras cosas.