jueves, 15 de julio de 2010

Almuerzo de un jueves


Esta semana tengo una cocinera invitada. Debo confesar que la invitada fui yo, porque las recetas que aparecen más adelante corresponden al menú delicioso que nos sirvió Cuqui, que es como se conoce a esta gran amiga mía cartagenera a quien tuve la fortuna de conocer en Washington.

La conocí a través de Marie, mi buena amiga y socia quien había vivido en Ciudad de Méjico al tiempo que ella. Resultó que la mamá de Cuqui fue muy unida a mi abuela de Cartagena y jugó cartas con ella una vez por semana toda la vida. El mundo sí es un pañuelo.

Y las coincidencias no terminan ahí. Resultó también, que Eduardo, su marido, al verme recordó que me había rescatado cuando yo estaba casi llorando afuera del centro de cómputo de la Universidad de los Andes tratando de encontrar por enésima vez el error de procesamiento de mi programa de computador de la tesis de grado. Eso fue hace muchos abriles.

Yo le digo a mi amiga que ella es la Martha Stewart de Bethesda. Para quienes no están familiarizados con este nombre, es el símbolo de la domesticidad perfecta en los Estados Unidos. Martha tiene programas de televisión, libros, folletos, productos de decoración, etc., etc., y todo es lindo y perfecto. Todo coordina, todo está limpio y listo y sabe rico. Así es Cuqui. No sé a qué horas hace tánto! O mejor dicho, sí sé, porque se levanta a las 5 de la mañana todos los días...

Para comenzar. comimos unas ostras ahumadas con tostadas; después vino una ensalada fresca de hongos salvajes, berros y alfalfa condimentada con un aceite de oliva muy frutoso y aceite de jengibre;

Como plato fuerte, nos ofreció unos tomates y calabacines rellenos o Petits Farcis, acompañados de arroz blanco.

Los petits farcis son típicos de la región de Provenza en Francia y tratan de aprovechar los vegetales frescos que abundan en esta zona. Existen múltiples versiones del plato y los vegetales se pueden remplazar por otros tales como pimentones rojos o amarillos, berenjena, cebolla o pequeñas calabazas.

Tomates y calabacines rellenos (Petits Farcis)

Ingredientes:

4 tomates grandes (de 50 gramos cada uno)
sal al gusto
4 calabacines (de 50 gramos cada uno)
6 cucharaditas de aceite de oliva
1 cebolla blanca finamente picada
1/4 libra de salchicha de cerdo molida
1/4 libra de carne de res molida
Pimienta negra recieén molida (al gusto)
1 cucharadita de persillade ( Ver Glosario) preparada con 1 cucharadita, o al gusto, de Hierbas de Provenza, (Ver Glosario) y 2-3 dientes de ajo.
1 taza de miga de pan
1/4 taza de queso Parmesano fresco
1-2 huevos (opcional)

Preparación:

1. Precaliente el horno a 350 grados F.
2. Corte una tajada de la parte superior de cada tomate y saque la pulpa con ayuda de una cuchara. Reserve. El interior de los tomates debe quedar muy seco.
3. Corte las puntas y el tallo de cada calabacín, teniendo cuidado de no tocar las semillas. Luego córtelos por la mitad en sentido horizontal y saque la pulpa con una cuchara, teniendo cuidado de no atravesar el fondo para poderlos rellenar. Reserve la pulpa de los calabacines.
4. Ponga el aceite de oliva en una sartén y saltée la carne molida y el cerdo sin que se sequen demasiado; Agregue las especies y sazone, luego adicione la miga de pan. Luego incorpore la pulpa de los tomates y los calabacines que había reservado. (Si el relleno se ve muy seco, agregue caldo y si se ve muy líquido, adicione miga de pan). Revise la sazón.
Si desea. puede agregar un huevo.
5. Rellene los tomates y los calabacines con esta mezcla y acomódelos en un molde refractario con caldo de pollo en el fondo. Rocíe los vegetales rellenos con el queso Parmesano. Tape con una tapa o con papel aluminio y hornee durante aproximadamente 30 minutos, o hasta que estén blandos.

Versión de Cuqui Paschke-Vélez.



El postre, unas crepes rellenas de mermelada de uchuva. Deliciosas.

Quiero aclararles que este fue un almuerzo "improvisado"; íbamos a ir a comer a un restaurante, pero ella prefirió que fuéramos a su casa. Ya se imaginarán cómo es la función cuando la planea con anticipación!

De todas maneras, siempre es un placer estar con Cuqui y ser atendida en su casa; yo tengo la esperanza de que su influencia ayude a activar ese chip estético que a veces tengo tan dormido...
Gracias por tu contribución, que espero que sea la primera de muchas.

Buen provecho.

viernes, 9 de julio de 2010

Pues comamos sandía!


Qué pena con ustedes pero otra vez tengo que hablar del clima. Aunque en Colombia uno habla de eso, creo que el tema ocupa un porcentaje mucho menor del tiempo y de la mente de las personas. Siempre me había llamado la atención esta costumbre de los ingleses y los americanos de empezar todas las conversaciones con el aunto meteorológico porque me parecía muy irrelevante y un poco acartonado.

Pero es que las variaciones en el clima de Bogotá nunca llegan a definirle a uno la vida en la forma en que lo hacen aquí. Hace más o menos frío, llueve un poco más, o un poco menos. De ahí no pasa. Allá uno se saluda y sigue con la conversación, sin extenderse en si el cielo está nublado o en lo que dicen el noticiero y los periódicos acerca de las condiciones de los próximos diez días.

Mi hermano vivió en Houston unos años y recuerdo claramente el día en que me dí cuenta que nuestra vida había cambiado sin remedio: "Hola, cómo va?" "Bien y allá"? Pues bien, pero amanecimos en 98 grados con un índice de humedad de 90% y parece que mañana van a hacer 100 grados con índice de humedad de 100% lo que equivale a 112 grados, y que va a durar así hasta el martes". Yo respondí con un resumen del pronóstico para Washington para la semana siguiente, día a día, hasta el otro miércoles. Eso es a lo que yo le llamo inmersión cultural total y ya no había nada qué hacer.

Esta introducción tan larga para decirles que mi intención era dedicar esta entrada a otro plato pero ganó el calor. Este verano durante el cual hemos tenido una ola de calor histórica (como fue histórica la nevada, y la lluvia, etc., etc.,) nos ha bajado el ritmo de actividad y nos ha cambiado la dieta. Sencillamente hay cosas que no provocan, pero la sandía es una de las que no falta en la nevera en esta época. Por eso resolví presentar esta receta muy sencilla para una salsa de sandía, (que es más como un pico de gallo) perfecta para comer como picada, con una mezcla de sabores interesante y muy refrescante.




Salsa de sandía

Ingredientes:

4 tazas de sandía picadas en cuadritos
1/2 - 1 cebolla roja cortada en media lunas (puede pasarla por agua hirviendo un par de minutos para "cocinarla" ligeramente)
1/4 taza de cilantro
el jugo de 2 limones verdes
1 jalapeño picado finamente
sal y pimienta al gusto

Preparación:

Vierta la sandía, el cilantro, el jalapeño, pimienta al gusto y limón en un recipiente y mezcle bien.
Deje reposar durante unos 20 minutos en la nevera, agregue una pizca de sal, ajuste la sazón y sirva acompañado de tostadas de maíz.




Aunque el paso de adicionar sal a la sandía suena un poco extraño, les cuento que esta aumenta la sensibilidad de las papilas gustativas al dulce, y por lo tanto, una pequeña cantidad mejora el sabor de la patilla.



Disfruten la receta y hasta la próxima semana (para la cual se prevén temperaturas un poco más bajas que la de esta, pero con posibilidad de lluvias aisladas).


jueves, 1 de julio de 2010

Brigadeiros brasileiros


Dado que seguimos en ánimo futbolístico, estuve pensando en incluir un plato brasilero para rendir homenaje a ese país que aprendí a querer a través de varios amigos brasileros, pero especialmente de Doris y Flavia, a quienes conocí en Bogotá cuando nuestros hijos se hicieron amigos de juego y luego presentaron mutuamente a sus mamás. Así fue.

Podría escribir muchas páginas acerca de los años tan especiales que compartimos con ellas y sus familias en Colombia y los recuerdos que tenemos todos de esta época, pero me voy a limitar a hablar de los Brigadeiros, unos dulces que son típicos del Brasil y que aprendí a hacer con ellas.

Conocimos estas bolitas maravillosas de chocolate (o de vainilla) en las fiestas de cumpleaños de sus hijos donde me enteré de la tradición que existe en ese país de armar mesas decoradas con papeles de colores, con dulces de varios tipos envueltos también en papeles de seda que hacen juego con la decoración, cada uno mejor que el otro. Eran unas mesas de postres muy llamativas y las mamá contribuían con su especialidad, pero siempre con una presentación muy elaborada.

Recuerdo mi fascinación y mi urgencia por aprender a hacer todos los postres, conseguir todos los papelitos para servirlos y el azúcar de colores para decorarlos. Afortunadamente mi marido viajó a Río de Janeiro y con dirección en mano, fue a comprarme todos los elementos para poder adoptar la costumbre de la mesa de postres. Luego vinieron las clases por parte de mis amigas y los dulces quedaron incorporados a todas las fiestas de cumpleaños de mis hijas. Pizza con brigadeiros, perro caliente con brigadeiros, raviolis con brigadeiros....

Obviamente ya no los hacemos sino muy de vez en cuando, y cada vez que lo hacemos, vienen recuerdos amables. Cuando estábamos preparándolos para esta entrada, el que comió Silvia la hizo pensar en Jeno's pizza, el local donde tuvimos muchas de sus fiestas. Esos recuerdos no tienen precio.

Brigadeiros

Ingredientes:

1 lata de leche condensada
2 cucharadas rebosantes de Nesquick u otra bebida de choocolate en polvo
1 cucharada de mantequilla

Preparación:

1. Mezcle la leche condensada, el choocolate y la mantequilla en una olla pesada.



2. Cocine a fuego bajo revolviendo con una cuchara de palo hasta que la mezcla espese y se desprenda de la base de la olla.


Deje hervir durante otros 2 minutos y vierta en un recipiente refractario pando o un plato.


3. Deje enfriar durante unas 2 horas para que la mezcla endurezca.



4. Engrase sus manos ligeramente con mantequilla y forme bolitas con aproximadamente 1 cucharadita de la mezcla o del tamaño que desee.


5. Vierta las bolitas en un plato o recipiente con fantasía de chocolate (virutas de chocolate) y bánelas con estas volteándolas con la ayuda de una cucharita.



6. Pónga cada bolita en un papel para caramelos o corte cuadritos de papel encerado y utilícelos en lugar de los primeros.




Rinde aproximadamente 32 brigadeiros, dependiendo del tamaño.

Espero que los disfruten como nosotros y que construyan recuerdos alrededor de ellos, como nosotros.

jueves, 24 de junio de 2010

Ay qué calor!


Según el almanaque, el primer día de verano fue hace tres días, pero la verdad es que nos estamos cocinando hace tiempo. Hoy el termómetro está marcando 96 grados Farenheit (35.5 grados Celsius) cifra que combinada con la humedad equivale a una temperatura de 102 F. (38.8 Celsius) y apenas estamos "empezando" el verano. La época verdaderamente caliente y húmeda en esta ciudad es agosto, así que la situación es susceptible de empeorar.

Recuerden que yo soy bogotana, y por lo tanto este clima dejó de ser agradable hace muchos grados; ni siquiera se puede decir que lo único que provoca es estar en una piscina, porque tampoco se resiste; hay que mantenerse guardado, y de hecho lo recomiendan, porque la calidad del aire no es buena por la cantidad de humedad. En fin....

Pero la cocina no se cierra. El calor trae tomates, y ya se consiguen excelentes en todas las variedades. El protagonista de esta esta entrada es un chutney de tomate para acompañar carne asada, y a pesar de que casi nos derretimos al frente del asador, la comida estuvo buenísima. El chutney es tan bueno, que la carne no necesita más condimento, y las papas con queso azul (receta aparte) y una buena ensalada redondearon el menú.




Chutney de Tomate y Jengibre

Ingredientes:

1 cucharada de aceite vegetal (girasol o canola)
1/2 cebolla picada
1 diente de ajo picado
1/2 cucharada de jengibre pelado y picado
1 lata o frasco de tomates en su jugo picados (14 1/2 onzas/411 gramos)
1/4 taza vinagre de vino tinto
1/4 taza de azúcar morena
1/4 taza de uvas pasas doradas (puede reemplazar por uvas pasas oscuras o ciruelas o duraznos secos)

Preparación:

1. Caliente el aceite en una olla mediana; agregue la cebolla, el ajo, y el jengibre. Cocine revolviendo hasta que la cebolla esté transparente sin dorarse, entre 5 y 7 minutos.
2. Agregue el tomate y cocine a fuego bajo, revolviendo ocasionalmente hasta que el chutney espese y adquiera una consistencia como de mermelada, unos 35 minutos.
3. Deje enfriar completamente antes de servir, o refrigere de un día para otro.

Rinde aproximadamente 1 1/2 tazas.



Este puede ser un menú perfecto para celebrar el día del padre en Colombia, donde se pospuso por motivo de las elecciones. Fútbol, asado y feliz día del padre!

jueves, 17 de junio de 2010

Alas de pollo "Búfalo"


Han sido un par de semanas de locos; el lunes celebramos el grado de Silvia y hemos tenido varios compromisos de muchos tipos, empezando por sociales y deportivos, pasando por médicos, legales y otros. Nuestra casa ha sido sede mundialista tal como lo esperaba, y desde la última vez que escribí, hemos tenido muchos espectadores de los partidos, varias veces y siempre listos para comer.

Esta semana resolví publicar en el blog y ofrecer a los amigos de mis hijas las alas de pollo Búfalo o Buffalo wings, como se conocen en inglés. Esta receta, que utiliza el mismo procedimiento que la de las alas con salsa de naranja que se encuentran en el listado de recetas de la página, tiene la ventaja de que no involucra freírlas, e incluye el paso de cocinarlas al vapor antes de hornearlas, que hace que liberen una gran cantidad de grasa, las hace más saludables y al mismo tiempo, más crocantes. El producto es igual o más tostado que si se frieran en aceite que es como se preparan tradicionalmente.

No es un plato dietético ni mucho menos porque la salsa con que se bañan es todo menos eso, pero definitivamente son más sanas que las fritas y absolutamente deliciosas.

Alas de pollo "Búfalo"

Ingredientes:

12 alas de pollo enteras
1 cucharada de mantequilla
1 diente de ajo pequeño, triturado
1/4 -1/2 taza de salsa barbeque picante
1/2 cucharadita de sal kosher

Preparación:

1. Ponga a hervir unos 2 cms. de agua en una olla grande.
2. Retire las puntas de las alas y guárdelas para hacer caldo, o deséchelas. Separe las alas en la parte de la articulación, con ayuda de un cuchillo o unas tijeras de cocina.





3. Ponga las alas en una rejilla encima del borde de la olla con agua hirviendo.



Tape con papel aluminio, reduzca el fuego a medio y cocine durante 30 minutos. para que eliminen la mayor cantidad de grasa posible, que caerá al agua.




Las alas eliminan una gran cantidad de grasa que cae al agua.




4. Retire las alas de la rejilla, seque con una toalla de papel y póngalas sobre otra rejilla, encima de una lata de horno forrada en toallas de papel. Lleve a la nevera durante 1 hora.
5. Precaliente el horno a 425 grados F.
6. Saque las alas de la nevera y reemplace las toallasde papel por papel de hornear (parchment) o papel aluminio.

Ponga las alas en el horno sobre la rejilla y cocine durante 20 minutos, o hasta que empiecen a dorar por un lado.





7. Saque del horno, voltee las alas con ayuda de unas pinzas y vuelva a poner en el horno durante otros 20 minutos o hasta que estén completamente doradas.




8. Mientras las alas están dorando, derrita la mantequilla y agregue el ajo; cocine durante 1 minuto, hasta que el ajo esté aromático. Vierta la salsa junto con el ajo y la sal en un recipiente suficientemente grande para que quepan las alas y se puedan revolver con la salsa. Agregue las alas y revuelva bien para que queden bañadas en la salsa.





9. Sirva las alas calientes.



Este fue el público que disfrutó las alas y que se declaró siempre listo a probar las recetas de Qlinaria. Nunca me faltan voluntarios.

Los americanos tradicionalmente acompañan las alitas búfalo con salsa de queso azul y apio; nosotros las preferimos en su forma original.

Buen provecho!


Receta adaptada de Alton Brown, en Food Network, 2007.

viernes, 11 de junio de 2010

Goooooool!



Ya llegó la fecha. En esta casa, como en millones de sitios alrededor del mundo, soplan vientos de fútbol. Yo fui una gran aficionada a este deporte durante muchos años, especialmente porque amigos, o novios o “amigovios” (que es el término que se usaba en Colombia para definir a esos miembros del otro sexo que no eran ni amigos, ni novios) seguían los partidos con pasión y acompañarlos y compartir esos noventa minutos de juego y los intermedios fueron una parte importante de mis relaciones sentimentales.

Durante los partidos de los mundiales, la atención pasaba de los marcadores y las jugadas a los jugadores, y los equipos no solamente se clasificaban por su calidad futbolística sino por los atributos de sus jugadores. Bajo esos parámetros, el equipo de Italia, Alemania y Argentina siempre estaban entre mis favoritos. Aunque personalmente dejé de seguir el deporte hace muchos años, ahora lo vivo sobre todo a través de Verónica, que planea su vida alrededor de los partidos no solo del mundial, sino de todas las copas y campeonatos del mundo. No es aficionada, está obsesionada.

La celebración comenzó ayer, y hace unas horas rato tuvimos la fortuna de ver a Shakira y a Juanes, dos artistas colombianos reconocidos internacionalmente, haciendo bailar al mundo desde Suráfrica. Muy emocionante. Ahora viene un mes de reuniones, apuestas, gritos que como es natural, van acompañados de una gran cantidad de comida y bebida, y de allí el título del artículo de hoy.

Durante este mes de fútbol voy publicar opciones de comidas y picadas para alimentar a estas multitudes que acaban dándose cita en las casas para ver los partidos en compañía. Empiezo con este plato, que tiene la ventaja de que se puede preparar desde el día anterior y que por ser frío y “armado” a gusto del consumidor, se convierte en una alternativa excelente.



Pollo picado y hojas de lechuga al estilo tailandés

Ingredientes:

Relleno de pollo picado:
3 mitades de pechuga de pollo sin piel ni hueso
2cucharaditas de aceite de oliva
2 – 3 dientes de ajo machacados
¼ taza de cilantro picado
½ cucharadita de pimienta negra recién molida
¼ taza salsa soya
2 cucharadas de salsa de pescado (nam pla)
3 cucharadas de jugo de limón verde
2 cucharadas de azúcar
½ - 1 cucharada de pimienta de cayena
2 tallos delgados de limonaria picados finamente (solamente la parte blanca)
2 cucharaditas de jengibre fresco rallado
¼ taza de cebolla roja picada finamente

24 hojas de lechuga, endivia o crepes pequeñas
Zanahoria rallada (opcional)
Hojas de yerbabuena fresca para decoración (y complemento del sabor!)

Preparación:

  1. Para el relleno: Corte el pollo en trozos muy pequeños utilizando el procesador de alimentos o un cuchillo grande. Ponga el aceite en una sartén a fuego medio-alto y cocine el pollo hasta que se evapore el líquido y esté totalmente opaco, unos 5 – 8 minutos.
  2. En un recipiente mediano, combine el pollo con los demás ingredientes y mezcle bien. Tape y refrigere durante por lo menos 30 minutos y hasta de un día para otro. (Entre más tiempo se conserve, más se intensifican los sabores). Ajuste la sazón agregando más jugo de limón, salsa de pescado y/o pimienta de cayena al gusto.




Para servir, ponga una cucharada de pollo encima de cada hoja de lechuga, hoja de endivia o crepe. Rocíe con la zanahoria, si la está usando, y la yerbabuena, y sirva.

Rinde: 24 picadas.

Adpaptada de "San Francisco Flavors, favorite recipes from the Junior League of San Francisco".

Que empiece el fútbol, que se diviertan y que gane el equipo por el que apostaron!

jueves, 3 de junio de 2010

Pollo al vino a la Julia




He sido admiradora de Julia Child desde hace mucho tiempo. De hecho, dos de los últimos regalos que me hizo mi papá fueron un par de libros de ella; esto fue alrededor de 1983 y lo que me llamaba la atención de sus recetas era que establecía un puente entre la cocina francesa, y el público que no sabía francés y para quien esta parecía inabordable. Como se ha dicho cientos de veces, puso todo ese conocimiento al alcance de un gran número de personas. Me pareció apasionante.

Con el pasar de los años la cocina ha evolucionado y se ha transformado enormemente. La metodología francesa sigue siendo punto de partida obligado para entender muchos, si no todos los procedimientos culinarios, pero la forma de hacer las cosas también se ha simplificado para ahorrar tiempo. Hay muchas recetas de Julia Child que aunque perfectas, resultan excesivamente laboriosas y por tanto eternas de preparar. Se me viene a la mente por ejemplo la del Boeuf Bourguignon, o carne al vino tinto, que parece que no terminara nunca. Se justifica el tiempo que se emplea en prepararla? Definitivamente. Es del otro mundo. Pero no es para todos.

El pollo al vino tinto o Coq au vin de Julia, en cambio, me parece mucho más manejable. Hice unas adaptaciones muy ligeras, tales como omitir la mantequilla al freír la tocineta y el paso de conservar las cebollas en caldo después de dorarlas. Toma tiempo, pero hay menos pasos involucrados que en el de la carne. De hecho, el tiempo de cocción de esta receta es más corto que la de otras y el resultado es fuera de serie. Es un plato importante, como diría un amigo nuestro. Y es perfecto para los papás, ahora que estamos empezando a pensar en esa fecha.

Pollo al vino tinto (Coq au vin)

Ingredientes:

Un trozo de tocineta (bacon) de 3-4 onzas (85 - 113 gramos)
un pollo de 2 1/2 a 3 libras, despresado
1/2 cucharadita de sal
1/8 cucharadita de pimienta
1/4 taza de cognac
3 tazas de vino tinto tal como Burgundy, Beaujolais, Cotes du Rhone o Chianti
1-2 tazas de caldo de pollo o carne
1/2 cucharada de pasta de tomate
2 dientes de ajo machacados
1/4 cucharadita de tomillo
1 hoja de laurel
12-24 cebollitas francesas (pearl onion) peladas (se consiguen congeladas)
1/2 libra de champiñones sofritos
sal y pimienta
3 cucharadas de harina
2 cucharadas de mantequilla blanda
tallos de perejil para adornar (opcional)

Preparación:

  1. Ponga a hervir unas 4 tazas de agua y cocine las cebollas durante 3 minutos, saque del agua y deje a un lado. Corte la tocineta en tiras de 1/4 de ancho x 1 pulgada de largo (aprox. 1/2 x 2 cms). Cocine en agua hirviendo durante 5 minutos para que pierda algo de sal. Seque con toallas de papel.
  2. Dore la tocineta lentamente en una olla en la que pueda preparar el pollo, sin dejarla tostar. Retire de la sartén y deje a un lado. (Julia Child sugiere dorar la tocineta con mantequilla, pero yo la omito).
  3. Seque bien el pollo. Dore en la grasa de la tocineta, por tandas. Sazone con sal y pimienta. Cuando todo el pollo esté dorado, devuelva la tocineta a la olla. Tape y cocine a fuego medio-bajo durante 10 minutos, dando vuelta al pollo una sola vez.
  4. Destape la olla y vierta el cognac en la olla. Aleje la cara de la olla y encienda fuego al cognac, moviendo la olla durante varios segundos hasta que se apaguen las llamas.
  5. Adicione el vino. Agregue suficiente caldo para cubrir el pollo. Adicione la pasta de tomate, el ajo, y las hierbas. Haga hervir, tape, reduzca el fuego a bajo y cocine durante 25-30 minutos, o hasta que el pollo esté cocinado, y los jugos salgan transparentes, no rojizos cuando se inserta un tenedor en la carne. Saque el pollo a un plato y mantenga caliente.
  6. Mientras el pollo se cocina, prepare las cebollas, dorándolas en mantequilla durante aproximadamente 10 minutos. Agregue los champiñones y sofría, sazonando ligeramente con sal y pimienta. Deje a un lado.
  7. Después de sacar el pollo de la olla, aumente el calor y deje hervir la salsa, destapada, hasta que se reduzca a aproximadamente 2 1/4 tazas. Ajuste la sazón, retire del fuego y saque la hoja de laurel.
  8. Combine la mantequilla blanda y la harina hasta obtener una pasta blanda o beurre manié. Agregue la pasta a la salsa batiendo constantemente con un batidor de alambre para que no se formen grumos y luego hierva durante un par de minutos para que la salsa espese.
  9. Regrese el pollo a la olla y vierta los champiñones y cebollitas alrededor y bañe todo con la salsa.
  10. Si no va a servir inmediatamente, antes de hacerlo haga hervir nuevamente, bañando el pollo con la salsa. Deje que el pollo caliente bien.
  11. Sirva en la olla, si esta se presta para pasar a la mesa, o disponga en una bandeja honda, y decore con tallos de perejil.
Rinde 4 - 6 porciones.




El complemento clásico del pollo al vino son papas con mantequilla y perejil, y arvejas cocinadas, pero de todas maneras, que no falten el buen vino y la buena compañia!


Adaptada de la receta que aparece en "Mastering the Art of French Cooking" de Julia Child.