martes, 7 de septiembre de 2010

Lasagna para los días lluviosos


Para mí, como estoy segura que para muchos de ustedes, la lasagna es sinónimo de lo que los americanos llaman "comfort food", término que se podría traducir como comida que apacigua, o comida para el alma. Lo grave de este tipo de comidas es que generalmente contienen una buena dosis de carbohidratos, pero sabemos que estos también han sido asociados con un efecto calmante en muchas personas. No se sabe si esto se debe a que son placeres culposos, pero que funciona, funciona.

La pasta es una de mis debilidades, y en el caso de la lasagna, el concepto de las capas de pasta cocinadas al punto perfecto e intercaladas con una o varias salsas, (siempre con tomate) con o sin carne, con o sin verduras, y acompañadas de quesos y albahaca, es fascinante.



Estoy de acuerdo con los que piensan que es un plato elaborado y que toma tiempo, [pero bien vale el esfuerzo. Sin mencionar el hecho de que es un plato único perfecto, y una ensalada y un buen pan campesino (con los carbohidratos adicionales) son complemento suficiente para una comida que cura casi todos los males.

La lasagna es otro de esos platos de los que cada dueña de casa en Italia y en todas partes del mundo tiene su versión. En Italia, la composición de la lasagna varía por regiones geográficas y muchas veces se convierte en el plato típico de celebraciones como nacimientos o matrimonios.

La que presento hoy es diferente a otras que conocemos porque se prepara una salsa de tomate muy fresca que incluye tomates cherry y hierbas y la adición de una capa ligera de cebollas doradas (que se puede omitir si lo desea) cuyo sabor dulce se funde con el queso ricotta, también aromatizado con hierbas. Talvez se sorprendan con la cantidad de salsa de tomate que parece insuficiente, pero es apenas justa para contrastar el sabor del queso.



Lasagna tipo casero

Ingredientes:

Para la salsa de tomate:

3 cucharadas de albahaca fresca
3 cucharadas de perejil italiano p
1 cucharadita de hojas de orégano fresco
2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
2 dientes de ajo picados
¾ libra de tomates cherry cortados por la mitad
1 lata de 28 onzas (794 gramos) de tomates enteros
¾ taza de agua
Pizca de azúcar
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
1/8 cucharadita de escamas de ají (red pepper flakes)

Para el queso y la pasta:

2 libras de queso ricotta de buena calidad
½ libra de queso Mozarella fresco rallado
1 taza (4 onzas/114 gramos) de queso Parmesano recién rallado
8 tallos de cebolla larga (spring onion) (3 tallos si usa la cebolla larga gruesa) (Ver Glosario) sin las puntas de la raíz
2 cucharadas de hojas de albahaca fresca picadas en tiras delgadas
1 cucharada de perejil italiano picado en trozos medianos
1 cucharadita de hojas de orégano fresco
2 dientes de ajo
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
1 cebolla grande cortada en tiras diagonales de ¼ de pulgada (0.5 centímetro) de ancho
Aceite de oliva extra virgen
1 libra de pasta para lasagna
Agua salada hirviendo para cocinar la pasta

Preparación:

Para la salsa de tomate:

1. Pique finamente las hierbas y las cebollas. Caliente el aceite a fuego medio en una sartén grande. Sofría las cebollas junto con las hierbas hasta que comiencen a dorar. Agregue el ajo y cocine durante 1 minuto, hasta que esté aromático.

2. Adicione la lata de tomates, aplastándolos entre las manos antes de ponerlos en la sartén y agregue también los tomates cherry. Cocine sin tapar hasta que la mezcla espese un poco, pero no deje que se evapore todo el líquido, porque de lo contrario la salsa quedará demasiado seca. Agregue el agua y cocine unos momentos más para que el agua se incorpore a la salsa.

3. Adicione el azúcar y sazone con sal y pimienta al gusto, y por último sazone con las escamas de ají seco.

4. Baje del fuego, deje enfriar ligeramente y luego procese en una licuadora o procesador. Reserve. (Puede hacer la salsa unas horas antes o incluso el día anterior y guardar en la nevera).

Para la capa de queso:

1. Reserve 2 cucharadas de queso Parmesano; combine el resto de este, el queso mozarella y el queso ricotta en un recipiente. Agregue los tallos de cebolla, la albahaca, el perejil, el orégano y el ajo. Adicione esta mezcla a los quesos, sazonando al gusto con sal y pimienta.

2. Rocíe las cebollas con un poco de sal y pimienta y aceite de oliva. Sofríalas en una sartén pequeña a fuego alto hasta que doren, pero aún mantengan la textura crocante. Saque de la sartén y reserve.

3. Cocine la pasta en el agua salada hirviente revolviendo con frecuencia para que no se pegue. Saque del agua cuando la pasta esté al dente, aún ligeramente dura para que no se desbarate. Escurra en una coladera y rocíe con agua fría para suspender la cocción.

Para armar la lasagna:

1. Precaliente el horno a 350°F. Engrase un molde refractario rectangular de aproximadamente 9 tazas de capacidad.

2. Escurra la pasta y seque las láminas con una toalla de cocina. Humedezca el fondo del molde con una poco de salsa de tomate. Luego acomode una capa de láminas de pasta que cubran el fondo; reparta ¼ de la mezcla de queso encima de la pasta, y ¼ de las cebollas doradas. Humedezca la capa con 1/6 de la salsa de tomate. Tape la salsa de tomate con otra capa de pasta y continúe en el mismo orden, bañando la quinta capa de pasta con la salsa restante. Tape con papel aluminio. (En este punto puede proceder a cocinar la lasagna o guardarla en la nevera hasta que llegue el momento de cocinarla).

Cocine durante 40 minutos, o hasta que esté caliente. (Si la guardó en la nevera, tomará un poco más de tiempo en el horno). Rocíe las dos cucharadas de queso Parmesano que había reservado, apague el horno y deje reposar la lasagna dentro de este durante 10 minutos, con la puerta ligeramente abierta. Sirva inmediatamente.

Rinde 8 porciones.




Adaptada de una receta de The Italian Country Table: Home Cooking from Italy’s Farmhouse Kitchens de Lynne Rossetto Kasper (1999).

Que tengan una buena semana!

sábado, 28 de agosto de 2010

El asunto del desayuno

Esta semana resolví dedicar toda la entrega de Qlinaria al desayuno. A medida que mis hijas han ido creciendo, hemos adoptado la costumbre de cambiar la rutina de los fines de semana y hacer dos comidas en lugar de tres. Normalmente nos levantamos tarde, hacemos un desayuno (o brunch) grande, y luego una última comida al final de la tarde. Funciona muy bien teniendo en cuenta que ellas pueden despertarse a las 12 o 1 de la tarde, (cosa que envidio porque nunca más pude hacer) y por lo tanto tratar de hacer los tres “golpes” sería forzar la cosa demasiado.

En fin, el desayuno o brunch (para quienes no conocen el término, se deriva de las palabras breakfast y lunch (desayuno y almuerzo en inglés) y es solo una excusa para comer comidas de cualquier tipo, pero al desayuno: los menús de brunch ofrecen desde tostadas francesas, hasta filetes de carne con papitas asadas, desde champaña con jugo de naranja (mimosa) pasando por café y chocolate. Siempre hay algo para el gusto de cada uno y todo se vale.

En este caso voy a presentar una receta de omelette o tortilla de huevos rellena, que resultó exquisita. No voy a negar que la preparación tiene su truco, especialmente en la parte de darle la vuelta, pero siempre existe la opción de no voltearla, sino sencillamente doblarla encima del relleno. De todas maneras es deliciosa, y en términos de nutrición, puede convertirse en una comida muy completa por cuanto las opciones de relleno son ilimitadas.

Utilicé un pimentón asado en casa porque me encanta el sabor dulce que tiene cuando está recién asado y pelado, pero pueden usar pimentones comerciales que vienen en frasco.

Omelette de hierbas con queso de cabra y pimentón

Ingredientes:

½ cucharadita de perejil italiano picado finamente
¾ cucharadita de cebolla larga o cebollín rebanado finamente
½ cucharadita de estragón fresco cortado finamente
2 -3 huevos (dependiendo del tamaño)
2 cucharadas de leche (puede ser baja en grasa)
Sal y pimienta al gusto
1 cucharadita de aceite de oliva extra virgen
2 onzas (60 gramos) de queso de cabra desmoronado
2 onzas (60 gramos) de pimentón rojo asado (Ver instrucciones más adelante).

Preparación:

Para el pimentón:
Ponga el pimentón entero sobre una parrilla y llévelo a la estufa a fuego medio. (Si no tiene una parrilla, colóquelo directamente sobre la llama).

Voltee el pimentón ocasionalmente con ayuda de unas pinzas o un guante aislante cuando vea que la cáscara se quema de un lado.


Siga volteando hasta que toda la cáscara se vea quemada y el pimentón haya ablandado ligeramente y esté soltando algo de líquido (que se oirá chirrear contra la llama).

Baje el pimentón del fuego y colóquelo dentro de un plato hondo tapado herméticamente con papel plástico adherente y déjelo reposar durante 15 minutos. Esto creará vapor dentro del plato que ayudará a desprender la cáscara del pimentón.

Pele el pimentón y retire las semillas. Corte en tajadas delgadas.

Otra opción para asar el pimentón en caso de que no tenga quemadores a gas es precalentar el broiler del horno (resistencia de arriba) y ponerlos sobre una lata para cocinar en el horno forrada con papel aluminio; igualmente se deben voltear con ayuda de unas pinzas hasta que estén dorados y blandos. (Es posible que la piel no se queme tanto como sobre el fuego directo, pero el sabor de todas maneras es delicioso).

Para la tortilla:

Mezcle el perejil, la cebolla larga o cebollín y el estragón en un recipiente pequeño y reserve.

Vierta los huevos en un recipiente pequeño y agregue la leche, sal, pimienta y las hierbas y mezcle con un tenedor o batidor de alambre.

Precaliente una sartén (preferiblemente antiadherente) de aproximadamente 8 pulgadas (20 cms) de diámetro a fuego medio, agregue el aceite de oliva y caliente inclinando la sartén para que se esparza uniformemente, sin que llegue a humear.

Agregue la mezcla de huevos e incline la sartén para que los huevos se distribuyan uniformemente.


Luego revuelva la parte interior de los huevos suavemente con ayuda de una espátula (como si estuviera haciendo huevos revueltos pero más suavemente) de tal forma que la parte de arriba de la tortilla también se cocine,

y luego incline la sartén de nuevo en forma circular para que la tortilla mantenga una forma redonda. Vigile el calor para que no se queme por debajo. Los huevos ya se habrán cocinado por debajo, pero se verán un poco líquidos en la parte superior.

Puede hacer una de dos cosas: darle vuelta a la omelette a la manera de los chefs (que requiere práctica y superar varios fracasos) o sencillamente puede doblar la omelette.
Si se decide por la vuelta, agarre la sartén, muévala para asegurarse que no esté pegada al fondo y con un movimiento corto y rápido mueva la sartén hacia adelante y luego hacia arriba para voltear la omelette.

Si lo logró, que espero que sí, distribuya el queso a lo largo del centro de la omelette, y luego las tiras de pimentón.


Luego doble en terceras partes, es decir, una de las partes libre de relleno hacia el centro encima del relleno y
luego la otra también hacia el centro por encima de la primera capa.


Si no se le midió a voltear la tortilla, sencillamente distribuya el relleno a lo largo del centro, deje cocinar por 1 minuto y doble como en la instrucción anterior.
Deslice sobre un plato o sirva con ayuda de una espátula grande.


Rinde: 1 porción.

Adaptada de una receta de Ina Garten en Food Network.

domingo, 22 de agosto de 2010

De regreso


Después de un par de semanas durante las cuales mezclamos descanso, cocina, viejas amigas y trabajo, aquí estoy de regreso en mi casa, "desempolvando" mis utensilios y escribiendo de nuevo.

Aprendí muchas cosas nuevas en la cocina de mi anfitriona y por otro lado, ella y yo tuvimos la oportunidad de disfrutar de restaurantes abarcando una gran variedad de tipos de comida tanto en Miami como en Nueva York, a donde viajamos por razones de trabajo: cubano, thai, italiano, israelita, latino-asiático, etc. Hay restaurantes en todos los rincones, para todos los gustos y presupuestos; son tántas las alternativas, que siempre resulta difícil escoger porque uno cree que de pronto hay uno mejor. Dada nuestra limitación de tiempo en este caso, no tuvimos tiempo de investigar mucho pero no fallamos ni una vez.

La entrada de hoy les va a encantar. Es una receta "mágica" para preparar helado de banano, con un ingrediente único: banano, y un solo instrumento: el procesador de alimentos. (Ustedes van a pensar que tengo participación en una fábrica de licuadoras y procesadores, pero no es así, aunque no sería mala idea, con todo lo que los recomiendo!!) Conocí esta fórmula gracias a Camila, una muy querida cuasi-parienta quien me envió la referencia desde Bogotá.

Es perfecto para adultos y niños porque no tiene crema ni ingredientes artificiales y además porque su preparación es muy divertida y siempre sorprende.

Helado cremoso de banano y solo banano

Ingredientes:

4 bananos maduros, pero firmes

Preparación:

1. Pele los bananos y póngalos en el congelador hasta que estén completamente congelados. (Si no retira la cáscara antes de congelarlos, es muy difícil hacerlo después.


2. Córtelos en trozos de aproximadamente 1/2 pulgada/1 centímetro y póngalos en el procesador de alimentos.


3. Empiece a procesar los trozos congelados; aunque al comienzo va a sonar muy duro y parece que el procesador no fuera a funcionar, continúe procesando y verá cómo los bananos se empiezan a partir en trozos pequeños.



4. Ocasionalmente raspe los bordes del procesador con una espátula para que toda la fruta tenga contacto con la cuchilla, y siga procesando pacientemente hasta que la mezcla se vaya volviendo cremosa.


5. Procese para que el helado esté uniformemente cremoso:


Sirva inmediatamente, y complemente con los "toppings" de su preferencia, tales como miel, chips de chocolate, mermeladas de frutas, caramelo, etc.




Qué tal la delicia!!!!!

Si yo misma no hubiera preparado el helado, no podría creer que esta textura tan suave, más parecida al yogurt helado o al gelatto, y que se derrite en la boca, se puede lograr sin agregar crema u otros productos lácteos.

Gracias Cami!

Rinde 4-6 porciones, pero puede preparar la cantidad de bananos que desee.

Buen provecho!


viernes, 13 de agosto de 2010

Academia Qlinaria



Mi gran amiga Vivian, quien amablemente me está hospedando en su casa durante estos días, quiso que hiciera una demostración de cocina a un grupo de sus amigas; pasamos una tarde muy divertida dedicada a la preparación de un par de postres y a la charla que inevitablemente se da cuando se reúne un grupo de ocho mujeres; tengo que confesar que la disciplina se me salió de las manos un par de veces, pero de todas maneras se cumplió el objetivo.

Como les dije a ellas, estaba un poco cohibida porque las invitadas son todas grandes cocineras, una de ellas incluso tiene amplia experiencia como profesora de cocina, y en estos casos siempre me pregunto si ya saben lo que les voy a enseñar o si tienen una receta mejor que la que mía; pero me sentí muy satisfecha porque creo que aporté varios conocimientos y tips de repostería que no tenían, y ellas hicieron lo mismo conmigo. Éxito.

Dado que no contábamos con mucho tiempo ni antes de la clase ni durante la misma, escogí dos recetas que pudiera demostrar y cocinar durante la sesión; lo ideal habría sido tener una versión lista de los postres como hacen en la televisión, porque la cocción toma tiempo, pero recuerden que en este momento estoy a ritmo playero.

La primera receta que presenté fue la de Strudel de manzana y canela preparado con masa Filo, que ha sido un favorito de mi repertorio desde hace muchos años. Hoy día, la masa filo está disponible en los supermercados en los Estados unidos y en los demás países en almacenes de comida gourmet o importada.


Sé que la mayoría de gente se aterroriza con la sola mención del filo porque es una masa muy delgada y delicada, pero como todo, hay que enfrentarla para quitarle el “fucú”, como decimos en Colombia. Si no queda perfecto no importa, de todas maneras sabe delicioso!

Strudel de manzana con canela en Filo

Ingredientes:

¼ libra de mantequilla derretida
8 a 10 láminas de filo
5 a 6 manzanas medianas, preferiblemente de una variedad ácida como las verdes (Granny Smith) peladas y cortadas en cascos delgados
1 cucharada de limón recién exprimido
½ taza de azúcar
2 cucharaditas de canela
2 cucharadas de harina
½ taza de uvas pasas rehidratadas y secas

Preparación:

1. Precaliente el horno a 375°F.

2. Revuelva las manzanas con el jugo de limón. Agregue azúcar, canela, harina, y uvas pasas.


Use entre 4 y 5 láminas de filo por rollo de manzana (salen dos de la receta). Las hojas de filo generalmente se compran congeladas. Es aconsejable descongelarlas en la nevera de un día para otro, pero si no cuenta con el tiempo suficiente, descongélelas a temperatura ambiente sin dejar que se ablanden demasiado.

Para empezar a armar el rollo, desempaque la totalidad de las hojas de filo que vienen en la caja, y póngalas sobre el mesón de trabajo. Tape la pila de hojas con papel plástico y luego con una toalla de tela húmeda; esto, para evitar que la masa de Filo se seque.


3. Separe una hoja de filo y póngala sobre la superficie de trabajo. Vuelva a tapar las demás hojas. Utilizando una brocha de pastelería, esparza mantequilla derretida en una capa delgada sobre la totalidad de la lámina de filo.

4. Rocíe una cucharadita de la miga de pan sobre la lámina, repartiéndola en forma uniforme.

5. Saque otra lámina de filo de la pila, póngala sobre la primera de manera que las esquinas correspondan lo más exactamente posible y repita la operación de la mantequilla y la miga de pan hasta terminar con la quinta lámina de filo, mantequilla y miga de pan.

6. Ponga la mitad de la mezcla de manzana a lo ancho de la pila de filo, en el tercio inferior, dejando un borde a los lados de aproximadamente 2 pulgadas (5 cm).

7. Para armar el rollo: Doble la p[arte de la pila de filo que estámás cerca suyo sobre manzana, apenas cubriéndola.

Voltee hacia el centro los bordes de la pila de filo que no tienen relleno de manzana, hasta que toquen la masa de filo con la que tapó las manzanas. Para terminar, dele vuelta a la manzana que estácubierta con filo para formar un rollo compacto.


Coloque el strudel en una lata forrada en papel de hornear, teniendo en cuenta que debe dejar espacio en la lata para el segundo strudel. Aplique mantequilla derretida por encima del rollo.

Repita con las láminas de filo y la mezcla de manzanas restantes. Acomode el segundo rollo en la lata, esparza mantequilla derretida sobre la superficie y lleve al horno; hornee durante aproximadamente 40 minutos o hasta que los rollos estén dorados por encima.


Saque del horno, deje enfriar ligeramente y decore con azúcar pulverizada si lo desea. Para servir, corte en tajadas diagonales con un cuchillo de sierra. Acompañe el postre con helado de vainilla o una cucharada de crema chantilly.

Rinde: Aproximadamente 10 porciones (5 por rollo).

El segundo postre fue una Tarta de Crema de Almendras (Frangipane en francés) con Peras, que publicaré en la sección de recetas.

Como se podrán imaginar, tuvimos una tarde muy dulce en todo el sentido de la palabra: buena conversación, café, postres, y una compañía inmejorable. Muchas gracias a las alumnas (muy aplicadas por cierto) y sobre todo a Vivi por promover esta actividad "académica" de Qlinaria.

domingo, 8 de agosto de 2010

Cocina ... o playa?


Pueden imaginarse mi dilema de estos días cuando he tenido la posibilidad de dejar el computador por ratos para mirar el mar. Cocina o playa? La mayoría de las veces ha ganado la playa, y creo que no tengo que explicarles por qué.

Pero también hemos cocinado; el risotto que publiqué hoy en la sección de recetas fue una de las comidas de estos días y estuvo de maravilla. Durante estas dos semanas probablemente no haga entradas en el blog, pero busquen recetas nuevas en la sección correspondiente. Ya saben que la cocina nunca cierra.

Por hoy, los dejo con una cita de Joan Anderson, una norteamericana que ha escrito tres libros en los que analiza los cambios durante las diferentes etapas de la vida:

"La vida, como la playa, se reorganiza a sí misma constantemente y luego nos corresponde a nosotros trabajar con ese nuevo orden".
Joan Anderson.



jueves, 29 de julio de 2010

Sobre la mayonesa


Hace unos días, para variar, estábamos hablando sobre cocina con una amiga nuestra y por alguna razón entramos en una discusión acerca de la mayonesa. Estábamos divagando acerca de las diferentes opciones para preparar la remolacha y yo dije que me encantaba en todas las presentaciones menos en esa ensalada que nos servían en el colegio cargada de cebolla y bañada con una mayonesa abundante que se volvía morada, dándole al plato una apariencia horrible.

Yo pertenezco al porcentaje bastante reducido de personas a quienes no les gusta la mayonesa. No me importa en pequeñas cantidades, o en casos específicos como un buen aioli (mayonesa de ajo) o una salsa tártara, pero definitivamente no cuando se usa como ingrediente principal de un plato. No puedo.

Pero la mayonesa es una de esas cosas que uno siempre debe tener a mano, precisamente porque a la mayoría de la gente le gusta, a unos en mayor medida que a otros y también porque como con la mayoría de los alimentos, la versión preparada en casa es mucho mejor que la que se consigue comercialmente; además, la preparación es sumamente fácil y los ingredientes casi con seguridad, ya están en todas las despensas; por otro lado, es la base de muchas salsas que acompañan pescado, carnes, papas fritas y vegetales.

Así que resolví dedicar esta entrada a la preparación de mayonesa y a algunas salsas que se derivan de esta; pero como siempre, espero que estas sugerencias sean solo una guía para que ustedes improvisen y ojalá creen salsas nuevas de acuerdo con sus preferencias.

Cuando hablé de las vinagretas, mencioné la técnica de la emulsificación. Este es el mismo principio, solo que las proporciones de aceite y agente emulsificador (yemas y mostaza) son muy diferentes, y de ahí que se obtenga una salsa mucho más espesa.

Mayonesa básica (con la batidora eléctrica)

Ingredientes:

1 o 2 huevos a temperatura ambiente, separados
1 cucharadita de mostaza de Dijon
3/4 taza (6 onzas/180 ml) de aceite de canola o girasol a temperatura ambiente
3/4 taza (6 onzas/180 ml) de aceite de oliva
1/4 cucharadita de sal, preferiblemente marina de grano fino
1/8 cucharadita de pimienta negra recién molida
1 cucharada de agua (opcional)

Preparación:

1. Ponga las yemas de huevo en un recipiente donde pueda batir con la batidora eléctrica. Mezcle los dos tipos de aceite en un solo recipiente que se preste para servir líquidos, tal como una taza de medir.



2. Agregue el limón y la mostaza y mezcle con una espátula hasta que estén incorporados.


3. Empiece a batir la mezcla de las yemas y la mostaza con una batidora eléctrica manual . Mientras bate, empiece a agregar en aceite en un hilo delgado pero constante.


A medida que bate, la salsa comenzará a emulsificarse y espesará gradualmente aumentando de volumen, y cambiando su color de amarillo oscuro a amarillo claro o color marfil, dependiendo del aceite de oliva que use. Este proceso debe durar por lo menos 1 1/2 minutos.


4. Después de que haya agregado la primera mitad del aceite, puede adicionar la segunda mitad un poco más rápido, pero de todas maneras en forma gradual, de lo contrario la salsa se corta.



5. Pase la mayonesa a un recipiente para servir o un frasco con tapa para guardar en la nevera. Agregue la sal y la pimienta y revise la sazón. Si desea una consistencia más cremosa, adicione el agua revolviendo con un batidor de alambre. Si desea una mayonesa más ácida, puede agregar más limón o mostaza y vaya ajustando el sabor a su gusto.


6. Si no va a consumir la mayonesa inmediatamente, guárdela en la nevera y úsela dentro de los 5 días siguientes.

Rinde: Aproximadamente 1 1/2 tazas.

Esta receta de mayonesa puede hacerse también batiendo a mano con un batidor de alambre; o puede prepararse en la licuadora o en el procesador de alimentos, pero en estos dos últimos casos se usa el huevo entero en lugar de la yema.

Variaciones:

Mayonesa de hierbas: use 3 - 4 cucharadas de hierbas picadas tales como estragón, albahaca, perejil, orégano y cebollín; Julia Child recomienda que si va a guardar la salsa durante algunos días, pase las hierbas por agua hirviendo durante 1 minuto y luego las lave con agua fría, escúrralas y séquelas con una toalla de papel. Así conservarán su color verde y no se volverán ácidas dentro de la salsa.

Aioli: Prepare la mayonesa según la receta anterior, reemplazando el aceite de oliva por aceite ede oliva extra virgen. Después de emulsionar la salsa, agregue 2 -3 dientes de ajo picados. Ajuste la sazón.

Salsa Tártara: En la sección de recetas de Qlinaria.

Que tengan una buena semana!

Nota: Voy a ausentarme de la ciudad durante unos días. No voy a abandonar la página, pero sí es posible que publique a un ritmo algo más lento; espero poder ofrecerles novedades qlinarias desde otro escenario.


jueves, 22 de julio de 2010

Los mercados de los granjeros


En los Estados Unidos está en auge la promoción de los productos agrícolas locales; existe un gran movimiento a nivel nacional para impulsar los productos frescos al interior de las regiones, y muchos chefs y restaurantes se han unido a esta tendencia.

Las razones para defender el consumo de productos locales son múltiples; entre ellas, cuando los productos son cultivados localmente, llegan a manos del consumidor más frescos, se protege el ambiente por cuanto no hay que transportarlos a través de distancias grandes, se diversifica la producción en todas las zonas para satisfacer al mercado local y también es más fácil controlar y garantizar la seguridad alimentaria de estos. Por último, y tal vez la razón que resulta más atractiva para muchas personas, es que se crea un sentimiento de comunidad y cercanía entre los productores y los compradores, que equivale en alguna medida a volver a personalizar la relación con los proveedores.

Aunque hoy día muchos de estos mercados están abiertos todo el año, durante el verano es cuando más se disfrutan porque están al aire libre y la variedad de productos es mayor; además, el clima se presta para salir a recorrerlos. Para mí siempre es un placer.



La semana pasada Silvia y yo visitamos uno de estos mercados al aire libre que está ubicado a 5 minutos de nuestra casa y quise compartir con ustedes algunas de las imágenes de ese sitio.

Dirán ustedes que las fotos podrían ser de cualquiera de las plazas de mercado de nuestros pueblos, lo cual es completamente cierto, pero lo interesante es que aquí la producción agrícola estaba completamente industrializada y ver mercados como este en todas partes es una experiencia completamente nueva para muchos.


Este mercado en particular tiene el atractivo adicional de que se encuentra en un terreno que alguna vez formó parte de una finca, pero que hoy día está casi completamente urbanizado y aún cuenta con una pequeña huerta, esa sí, completamente local!

Hay tomates,


Ajíes...


Uno mismo puede cortar las flores que quiera...


hay albahaca, y otras hierbas,

y está la sección del mercado donde hay frutas como estos duraznos,


y unas moras excepcionalmente dulces,

verduras tales como tomates y mazorcas que están en temporada,


al igual que las berenjenas y los calabacines,


Pasamos felices y como siempre, salimos con más de lo que teníamos planeado, por lo que resolví incluir una receta que preparé con parte de lo que compramos y que definitivamente se convertirá en parte del repertorio del verano en esta casa, y espero que en la de ustedes también:

Ensalada de maíz, tomate y estragón

Ingredientes:

1 1/2 cucharadas de aceite de maíz
4 - 6 mazorcas crudas, desgranadas con un cuchillo
1/4 - 1/2 cebolla roja picada (al gusto)
1/2 pimentón rojo sin semillas, picado
sal y pimienta al gusto
1 tomate mediano, pelado si lo desea, sin semillas y picado en cuadritos
2 cucharadas de vinagre de arroz (Ver Glosario)
1cucharada de estragón fresco picado (1 1/2 cucharaditas si está usando seco)

Preparación:

1. Caliente el aceite a fuego alto en una sartén sin que llegue a humear. Agregue los granos de maíz y déjelos sin revolver durante 1 minuto; sacuda la sartén o revuelva con una cuchara de palo, agregue la cebolla y deje cocinar las dos cosas hasta que doren ligeramente, aproximadamente 5 minutos. (La receta original habla de agregar la cebolla cruda posteriormente, pero yo preferí dorarla junto con el maíz para suavizar el sabor).

2. Baje del fuego y agregue el pimentón, sal y pimienta.

3. Deje enfriar durante algunos minutos y adicione el tomate, el vinagre de arroz y el estragón. Revuelva y ajuste la sazón.


Puede servir caliente, tibio o a temperatura ambiente.

Rinde 4 porciones.

Adaptada de una receta de Mark Bittman.

Fotografía: Cortesía de Silvia!